Cansancio emocional: Cuando "funcionar" no significa "estar bien"
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Te levantas cuando suena la alarma (quizás le das a "posponer" una vez, pero te levantas). Vas al trabajo, cumples tus objetivos, haces la compra, recoges a los niños o quedas con una amiga. Sonríes cuando toca, contestas los WhatsApps pendientes y gestionas la logística de la semana. Desde fuera, tu vida parece un engranaje perfecto. Eres eficiente, responsable, fiable.
Pero por dentro, la sensación es muy distinta. Es como si llevaras un traje de plomo. Llegas al final del día y no sientes satisfacción, solo un alivio sordo porque "ya ha pasado". Te notas vacía, desconectada, como si estuvieras viendo tu propia vida a través de un cristal empañado. Y lo peor de todo es la frase que te repites constantemente: "No tengo derecho a quejarme, en realidad no me pasa nada grave, solo estoy cansada".
Hoy quiero hablarte de ese cansancio emocional que no se cura durmiendo un domingo entero. Quiero validar esa sensación de que, aunque sigues funcionando, algo profundo dentro de ti se ha detenido.
La trampa del "puedo con todo": funcionar vs. vivir.
Vivimos en una sociedad que premia la productividad por encima de la salud. Hemos aprendido a equiparar "estar bien" con "ser capaz de hacer cosas". Si vas a trabajar, si mantienes tu casa limpia y si cumples con tus obligaciones sociales, el diagnóstico social es que "estás bien". Sin embargo, la psicología clínica nos enseña algo muy diferente: la funcionalidad no es sinónimo de salud mental.
Muchas personas, especialmente mujeres con un alto sentido de la autoexigencia, desarrollan lo que podríamos llamar una "depresión funcional" o un estado de agotamiento crónico de alta funcionalidad. Tu cuerpo está presente, tus manos ejecutan tareas, pero tu mente y tu emoción están disociadas para poder sobrevivir al estrés continuado.
Es lo que a menudo describo en consulta como vivir en piloto automático. El coche sigue avanzando, no se choca, respeta los semáforos... pero no hay nadie disfrutando del paisaje ni eligiendo conscientemente la ruta.
Cinco síntomas silenciosos del cansancio emocional que ignoramos.
Identificar el cansancio emocional y sus síntomas es difícil porque no suele presentarse con ataques de pánico o llantos incontrolables (al menos al principio). Se manifiesta de forma más sutil, como una niebla que lo envuelve todo. ¿Te reconoces en alguno de estos puntos?
- Anhedonia selectiva: Sigues haciendo las cosas que antes te gustaban (leer, salir a cenar, deporte), pero ya no sientes ese "chispazo" de placer. Lo haces por inercia, pero el sabor de la vida se ha vuelto insípido.
- Irritabilidad desproporcionada: Tienes la paciencia bajo mínimos. Un vaso que se rompe, un correo inesperado o un comentario sin importancia de tu pareja te hacen saltar con una rabia que luego te genera culpa. Es tu sistema nervioso gritando "¡no cabe nada más!".
- Fatiga mental y olvidos: Te cuesta concentrarte, se te olvidan palabras sencillas o entras en una habitación y no sabes a qué ibas. No es falta de inteligencia, es que tu memoria de trabajo está saturada por el desgaste psicológico.
- Somatización: El cuerpo empieza a hablar cuando la mente calla. Dolores de cabeza tensionales, bruxismo, problemas digestivos o contracturas crónicas que no se van con el fisio.
- Deseo de huida: Fantaseas recurrentemente con irte lejos, con que te ingresen en un hospital "solo para descansar" o con desaparecer unos días. No es que quieras dejar de vivir, es que quieres dejar de sostener tanto peso.
¿Por qué me pasa esto si "no tengo motivos" para estar mal?
Esta es la pregunta del millón en terapia. "Judit, tengo trabajo, mi familia está sana, tengo casa... ¿por qué me siento así?". La respuesta suele estar en la invisibilidad de las cargas.
El agotamiento emocional no siempre viene de un trauma agudo o una desgracia repentina. A menudo es el resultado de un goteo constante: la carga mental de gestionar un hogar, la presión estética, la precariedad laboral encubierta, el cuidado de padres mayores o hijos pequeños, y esa voz interna que te dice que "deberías poder con todo".
"Tu malestar es válido aunque no haya una catástrofe externa que lo justifique. El desgaste por fricción es tan real como el desgaste por impacto."
Según datos de la OMS, el estrés laboral y el agotamiento son factores de riesgo crecientes para la salud mental global. No eres tú siendo "débil"; es tu organismo reaccionando de forma natural ante una demanda que excede tus recursos durante demasiado tiempo.
Ejercicio: La auditoría de tu batería interna.
Para salir del piloto automático, primero tenemos que ver el panel de control. Te propongo un ejercicio sencillo para visualizar tu energía.
- Paso 1: Identifica los "Vampiros energéticos". Coge papel y lápiz. Divide la hoja en dos. A la izquierda, escribe todo lo que te quita energía en tu día a día. No pongas solo "el trabajo". Sé específica: "la reunión de los lunes", "fingir que estoy contenta con X persona", "el desorden del salón".
- Paso 2: Identifica los "Cargadores". A la derecha, escribe qué cosas te dan energía real (no lo que "debería" gustarte, sino lo que sientes). ¿Un café en silencio? ¿Caminar por el parque? ¿Llamar a esa amiga que te hace reír?
- Paso 3: El balance. Mira tu lista. Si la columna de la izquierda es enorme y la de la derecha está vacía, es normal que estés en reserva. Tu objetivo para esta semana no es cambiar tu vida entera, es meter una cosa de la columna derecha cada día, aunque sea durante 10 minutos.
Este pequeño gesto empieza a romper el ciclo de solo "dar" y te recuerda que también necesitas "recibir".
Pedir ayuda es preventivo: Rompiendo el estigma.
Muchas personas esperan a "romperse" del todo para ir al psicólogo, esperan a no poder levantarse de la cama o a tener un ataque de ansiedad grave. Pero la terapia no es solo para cuando el coche está siniestro total; es también para cuando se enciende el piloto de "revisar motor".
Acudir a consulta cuando sientes este cansancio emocional es una forma de prevención. Trabajamos para entender qué mandatos internos te impiden descansar, aprendemos a poner límites sin culpa y construimos una identidad que no dependa solo de lo productiva que eres.
Si te has sentido identificada al leer esto, quiero decirte algo importante: no tienes que esperar a estar peor para merecer cuidado. Tu bienestar es importante ahora. Si quieres que trabajemos juntas para recuperar tu vitalidad y dejar de vivir en piloto automático, estoy aquí para acompañarte.
San Valentín y amor real
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ESCRITO POR
Judit Merayo Barredo
Psicóloga especializada en ansiedad, estrés y crecimiento personal. Mi objetivo es acompañarte en tu camino hacia el bienestar emocional con herramientas prácticas y un espacio seguro.
Saber más sobre mí →¿Sientes que te has perdido a ti misma?
Si estás cansada de "ser fuerte" y sientes que ese agotamiento emocional te está apagando, no tienes que hacerlo sola. Vamos a poner orden a tu caos interior juntas.
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