Salud Mental

Acompañamiento psicológico en cáncer: El peaje emocional de resistir en El Bierzo.

Por Judit Merayo Barredo Publicado el 26 de Febrero, 2026 Lectura de 7 min
Un paciente oncológico y su cuidador tomados de la mano, simbolizando el acompañamiento psicológico y el apoyo emocional.

Cuando un diagnóstico oncológico irrumpe en la vida de una persona, el foco se dirige instintivamente al cuerpo. Pruebas, tratamientos, fechas de quirófano y protocolos médicos pasan a ocupar cada segundo del día. Sin embargo, hay un dolor del que se habla menos, un dolor sordo que se instala en el pecho y que ninguna radiografía puede captar. Hablo del impacto emocional del cáncer, un peso que no solo carga el paciente, sino también quienes deciden quedarse a su lado.

Recientemente, los días 20 y 21 de este mes de febrero, las jornadas impulsadas por OncoBierzo y CERU han puesto sobre la mesa una realidad ineludible: la necesidad de espacios donde la ciencia médica y lo profundamente humano se encuentren. Y es que, si bien la medicina busca curar o cronificar, es la psicología la encargada de cuidar cómo se vive ese proceso. Hoy quiero invitarte a poner orden a nuestro caos interior, mirando de frente el miedo, el desgaste y la tremenda importancia del acompañamiento psicológico en cáncer, especialmente cuando el viaje se realiza desde comarcas periféricas como nuestro Bierzo.

El impacto emocional del cáncer: cuando la enfermedad no solo atraviesa el cuerpo.

Recibir la noticia es como si de repente, alguien apagara la luz en una habitación en la que estás,la incertidumbre se convierte en la compañera de piso que no invitaste. A nivel psicológico, el diagnóstico supone una crisis vital profunda que dinamita la falsa ilusión de control que todos tenemos sobre nuestra salud.

El paciente oncológico atraviesa un duelo: el duelo por la salud perdida, por la rutina interrumpida y, a menudo, por la identidad. "¿Sigo siendo yo si no puedo trabajar, si mi cuerpo cambia, si mis energías no me dan para más?". Este miedo sostenido genera picos altos de ansiedad y un estado de alerta continuo. Según el Observatorio del Cáncer de la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), cerca del 50% de las personas recién diagnosticadas presentan malestar emocional significativo que requiere atención especializada.

El peaje emocional del cuidador: el cansancio psicológico invisible.

Pero, ¿qué ocurre con los que sostienen la mano? El desgaste del cuidador es quizás la consecuencia más silenciada de la enfermedad. La pareja, el hijo o la madre que asume el rol de cuidador principal entra en un estado de hipervigilancia agotador.

Imagina sostener un vaso de agua con el brazo extendido. Un minuto no pesa, pero si lo sostienes durante meses, el dolor será insoportable. Así es la carga mental del cuidador. Viven con el temor constante a "no hacerlo bien" o a que el paciente sufra. Muchas veces ocultan sus propias lágrimas para mostrarse "fuertes", anulando su derecho a estar tristes o cansados.

  • Culpa por disfrutar: Sienten que no tienen derecho a reír, salir o desconectar mientras su ser querido está enfermo.
  • Aislamiento social: Las conversaciones giran en torno al parte médico, perdiendo sus propios espacios de identidad.
  • Fatiga por compasión: Un agotamiento emocional profundo derivado de la exposición constante al sufrimiento ajeno.

Curarse lejos de tu lugar seguro: el reto del desarraigo en El Bierzo.

En un artículo anterior, reflexionaba sobre el peaje emocional de curarse lejos del Bierzo. Y es que la geografía también juega un papel fundamental en la salud mental. Cuando los recursos clínicos están centralizados, el paciente y su familia deben asumir continuos desplazamientos a hospitales de referencia a cientos de kilómetros.

Este nomadismo médico añade capas de estrés: la gestión de la agenda familiar, el coste económico, dormir en camas ajenas y, sobre todo, la sensación de desarraigo. Transitar las emociones es mucho más difícil cuando se hace en la sala de espera de un hospital que no sientes como tuyo, lejos de la red de apoyo principal (amigos, vecinos, entorno conocido). Las recientes jornadas de OncoBierzo nos recuerdan precisamente esto: el código postal no debería definir la calidad del acompañamiento emocional, y la reivindicación de servicios de psicooncología cercanos es urgente.

"El objetivo de la psicología en oncología no es pintar el proceso de rosa ni obligarte a ser 'un guerrero' positivo. El objetivo es ofrecerte un lugar seguro donde poder decir 'tengo miedo' sin sentir que defraudas a nadie."

Ejercicio práctico: el ancla emocional para el miedo sostenido.

Tanto si eres paciente como cuidador, habrá días en los que la mente viaje sola hacia el peor escenario posible (las temidas anticipaciones catastróficas). Cuando sientas que la ansiedad te desborda, prueba este ejercicio de anclaje para volver al presente.

  1. Valida la emoción: En lugar de decirte "no pienses en eso, sé positivo", dite a ti mismo: "Es normal que sienta este miedo enorme. Estoy pasando por algo muy duro y mi mente intenta protegerme anticipando el peligro".
  2. La regla del 3-2-1: Para interrumpir el bucle de la mente, concéntrate en tu cuerpo. Nombra en voz alta 3 cosas que puedas ver a tu alrededor (ej. una silla, una taza, la ventana), 2 cosas que puedas tocar (siente la textura del sofá, la tela de tu ropa) y 1 sonido que estés escuchando en este preciso momento.
  3. Crea un refugio diario de 15 minutos: Ya sea dar un paseo corto o tomarte un café en silencio. Ese tiempo es intocable y en él está prohibido hablar de la enfermedad. Es la pausa que tu mente pide a gritos.

El acompañamiento psicológico en oncología: de resistir a sostenerse.

El apoyo psicológico en oncología marca la diferencia entre simplemente "aguantar la respiración" hasta que acabe el tratamiento y aprender a sostenerse de manera saludable durante la tormenta. Acudir a terapia durante este proceso no es un síntoma de debilidad, sino un acto de autocuidado fundamental.

Un psicooncólogo o psicólogo sanitario especializado te ayudará a crear estrategias de afrontamiento activo, a gestionar la comunicación dentro de la familia (cómo hablar del tema con los hijos o con la pareja) y a trabajar los miedos relacionados con las secuelas y las recaídas. Además, si eres cuidador, la terapia te ofrecerá ese espacio vital para descargar tu propia mochila sin sentir que estás "robando protagonismo" al paciente. Si sientes dudas sobre dar el paso, mi guía sobre la primera cita psicológica puede ayudarte a romper mitos y reducir la ansiedad del primer día.

El cáncer atraviesa a las familias, pero no tiene por qué destruirlas. Reconocer el impacto emocional y pedir ayuda es la forma más valiente de reclamar tu humanidad frente a la enfermedad.

Si tú o un familiar estáis atravesando este proceso, ya sea desde El Bierzo o desde cualquier otro punto, y sientes que el peso es demasiado grande para llevarlo a solas, estoy aquí para acompañarte. Puedes transitar estas emociones de una forma más amable contigo misma.

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ESCRITO POR

Judit Merayo Barredo

Psicóloga especializada en ansiedad, estrés y crecimiento personal. Mi objetivo es acompañarte en tu camino hacia el bienestar emocional con herramientas prácticas y un espacio seguro.

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¿Sientes que el peso emocional te desborda?

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