San Valentín y amor realista: Cómo sostener el vínculo cuando la vida aprieta.
En este artículo encontrarás:
- → Más allá de Hollywood: por qué el amor de película nos hace infelices
- → La erosión silenciosa: cuando la rutina y el cansancio nos alejan
- → Amar es un verbo: la visión humanista de las relaciones sanas
- → Ejercicio práctico: El "mapa de conexión" para parejas ocupadas
- → Sostener el vínculo: el regalo más valioso
Llega febrero y, de repente todo se tiñe de rojo. Los escaparates nos gritan que el amor se mide en cajas de bombones, cenas a la luz de las velas y escapadas de fin de semana perfectas. Pero luego, apagas el móvil y miras a tu lado, y quizás ves a tu pareja durmiendo en el sofá con la boca abierta después de una semana agotadora, o tal vez estéis discutiendo (otra vez) sobre a quién le toca poner el lavavajillas.
Y ahí, en medio de la vida real, te asalta la duda: "¿Lo estamos haciendo mal? ¿Se nos ha acabado la chispa?". La presión de San Valentín puede hacernos sentir que nuestras relaciones de pareja sanas y cotidianas son insuficientes porque no encajan en el molde de la comedia romántica. Pero te voy a decir algo: el amor real no vive en los grandes gestos del día de San Valentin, sino en la capacidad de sostenernos el uno al otro un jueves cualquiera, cuando el cansancio aprieta y las facturas se acumulan.
Más allá de Hollywood: por qué el amor de película nos hace infelices.
Hemos crecido alimentados por mitos del amor romántico que son profundamente dañinos. Nos han enseñado que el amor "todo lo puede", que nuestra pareja debe ser nuestra "media naranja" y adivinar nuestros pensamientos, y que la pasión debe mantenerse intacta e incandescente eternamente.
Desde la psicología, vemos cómo estas expectativas generan una frustración inmensa. Si esperamos que el otro nos "complete" o nos "salve", ponemos sobre sus hombros una carga imposible de llevar. La realidad es que una relación sana se construye entre dos personas completas (y a veces un poco rotas) que deciden caminar juntas, no fundirse en uno solo.
"Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección, incluso cuando el paisaje está nublado."
La erosión silenciosa: cuando la rutina y el cansancio nos alejan.
No son las grandes crisis las que suelen romper a las parejas estables; es el desgaste de la rutina y la desconexión paulatina. Es lo que el reconocido investigador de parejas John Gottman llama "la erosión del cariño". Ocurre poco a poco:
- Dejamos de saludarnos con intención al llegar a casa.
- Las conversaciones se limitan a la logística: "¿Compraste la leche?", "¿Quién recoge a los niños?".
- El móvil se convierte en el tercer miembro de la cama antes de dormir.
- Asumimos que el otro "ya sabe" que le queremos y dejamos de decirlo.
Este escenario es especialmente común en la etapa de crianza o cuando hay mucha exigencia laboral. La energía se va hacia "fuera" (el trabajo, los hijos, la casa) y a la pareja le damos las sobras. Y aunque es una fase normal, si no ponemos consciencia para cuidar el vínculo afectivo, la distancia emocional puede volverse un abismo.
Amar es un verbo: la visión humanista de las relaciones sanas.
Desde mi enfoque humanista, entiendo el amor no solo como un sentimiento (que fluctúa), sino como un acto de voluntad. Amar es un verbo. Es algo que *hacemos*.
En las relaciones reales, alejadas de la idealización, el amor se manifiesta en:
- La validación emocional: "Veo que estás agotado/a, entiendo por qué te sientes así". Es crear un refugio seguro donde el otro puede ser vulnerable sin miedo al juicio.
- La comunicación honesta (incluso la incómoda): Poder decir "me siento sola/o" o "necesito más espacio" sin que suene a ataque. Para esto, herramientas como la comunicación asertiva son fundamentales.
- La reparación: Todas las parejas discuten. La diferencia en las parejas sanas no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de reparar después. De decir "lo siento, me pasé" y volver a conectar.
Ejercicio práctico: El "mapa de conexión" para parejas ocupadas.
Este San Valentín, en lugar de (o además de) el regalo material, te propongo un regalo de presencia. Si sentís que la inercia os ha alejado, probad este ejercicio sencillo para reactivar la comunicación en pareja.
Instrucciones:
- Paso 1: La cita de los 15 minutos. Buscad un hueco de 15 minutos (realistas, quizá cuando los niños duerman o antes de encender la tele). Sin móviles.
- Paso 2: La pregunta puente. En lugar de "¿qué tal el día?" (que suele recibir un "bien" automático), hacednos esta pregunta: "¿Qué es lo que más te ha pesado hoy y qué es lo que más te ha aliviado?".
- Paso 3: Escucha activa. Mientras uno habla, el otro solo escucha. No vale dar consejos, ni solucionar el problema, ni decir "pues yo más". Solo escuchar y validar: "Vaya, debió ser duro", "Entiendo que te alegre eso".
- Paso 4: El contacto consciente. Terminad con un abrazo de al menos 6 segundos (según estudios, es el tiempo necesario para liberar oxitocina) o mirándoos a los ojos un momento en silencio.
Parece simple, pero hacer esto 2 o 3 veces por semana empieza a recablear el cerebro para sentirnos vistos y acompañados de nuevo. Es poner orden a nuestro caos interior compartido.
Sostener el vínculo: el regalo más valioso.
Este 14 de febrero, permítete bajar la exigencia. Si no hay cena romántica porque estáis demasiado cansados, pedid una pizza y comedla en pijama, pero hablad de verdad. Si hay crisis, recordad que las crisis son oportunidades de crecimiento si se transitan con respeto.
Construir un amor real es aceptar que habrá temporadas de invierno emocional, pero que si cuidamos la raíz, la primavera volverá. Amar es decidir, cada día, seguir al lado del otro, sosteniendo el vínculo incluso cuando la vida aprieta.
Si sientes que el invierno se ha alargado demasiado y no encontráis el camino de vuelta, la terapia de pareja puede ser el espacio seguro que necesitáis para volver a traduciros el uno al otro. No hace falta esperar a que se rompa para empezar a cuidarlo.
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ESCRITO POR
Judit Merayo Barredo
Psicóloga especializada en ansiedad, estrés y relaciones. Te acompaño a construir vínculos más sanos y a gestionar tus emociones desde la calma y la evidencia científica.
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A veces el amor no basta y necesitamos herramientas para comunicarnos mejor. Si sentís que estáis desconectados, la terapia de pareja puede ayudaros a reencontraros.
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