La fatiga por decisión: por qué comprar comida preparada no es pereza, sino supervivencia.
En este artículo encontrarás:
- → Mi paso por RTVE: ¿Por qué la sociedad lo llama pereza?
- → Qué es la fatiga por decisión y cómo colapsa tu cerebro
- → La carga mental invisible: el peso de organizar la vida a toda velocidad
- → 3 señales de que tu sistema nervioso está en sobrecarga
- → Ejercicio práctico: La auditoría de tus decisiones diarias
- → Estrategias para transitar tus emociones de una forma más amable
Imagina tu día a día: te levantas a las 6 de la mañana, vas corriendo al trabajo, sales a las 8 de la tarde, te tragas una hora de atasco o de transporte público... Cuando por fin cruzas la puerta de tu casa, tu cerebro ha tomado ya miles de micro-decisiones. Y entonces llega la pregunta fatal, esa que resuena como un eco en las paredes de tu cocina: "¿Qué ceno hoy?".
Esa simple pregunta, que en otro contexto no tendría mayor importancia, de repente se siente como escalar el Everest. No tienes energía para pensar ingredientes, organizar pasos, cocinar y luego fregar. Terminas abriendo un paquete de ensalada lista para comer o calentando unos macarrones del supermercado. Y casi de forma inmediata, junto con el primer bocado, aparece ella: la culpa. ¿Te suena familiar?
Hace unos días me invitaron a hablar en televisión, en el programa Directo al grano de RTVE, sobre un fenómeno cada vez más común: por qué la gente cocina menos y compra más comida preparada. La pregunta del presentador fue muy directa: "¿Es por pereza o porque preferimos hacer otras cosas antes que cocinar?".
"El cerebro tiende a simplificar todo lo que le queda por hacer, porque lo que necesita es descansar y no seguir tomando decisiones"
A menudo, la sociedad se apresura a etiquetar este comportamiento como 'vagancia' o falta de disciplina, especialmente cuando hablamos de jóvenes o adultos trabajadores. Sin embargo, en los escasos minutos que dura una intervención televisiva, es difícil profundizar en los matices de la mente humana. Como psicóloga, quiero aprovechar este espacio para dejar algo muy claro: no estamos ante una crisis de pereza, sino ante una epidemia silenciosa de agotamiento y carga mental.
"Comprar un producto precocinado (como unos ajos ya pelados o una ensalada) no es un acto de dejadez, es un intento desesperado de tu cerebro por ahorrar energía y sobrevivir a la fatiga por decisión."
Qué es la fatiga por decisión y cómo colapsa tu cerebro.
Como expliqué en el programa, esto tiene que ver con el estilo de vida que llevamos ahora. Estamos constantemente organizando la logística para ir "a toda leche", intentando llegar a todo bajo una presión constante de cumplir con mil expectativas.
Imagina que la energía de tu cerebro es como el saldo de una cuenta bancaria. Cada decisión que tomas, desde qué ropa ponerte por la mañana hasta cómo responder un email delicado en el trabajo, es una pequeña retirada de fondos. A esto se le llama fatiga por decisión. Cuando llega la noche, tu cuenta está en números rojos. Tu cerebro, que es una máquina de supervivencia diseñada para ahorrar recursos, tiende a simplificar todo lo que le queda por hacer, necesita descansar. Cocinar significa organizarte, pensar el menú, ir a la compra, ejecutar... demasiadas micro-decisiones juntas para una mente que ya está en reserva.
La carga mental invisible: el peso de organizar la vida a toda velocidad.
Este fenómeno no nos afecta a todos por igual. Como expliqué recientemente en el diario El Confidencial y también en un artículo anterior sobre la carga mental invisible, esto golpea especialmente a las mujeres y madres. Son ellas, en la mayoría de los hogares, quienes suelen llevar el rol de "directoras de orquesta".
La sobrecarga del sistema nervioso no viene solo de "hacer cosas", sino de tener que pensarlas, anticiparlas y delegarlas. En las grandes ciudades, donde la rutina exige muchísimas más horas de transporte y malabares logísticos, el desgaste es aún mayor. Por tanto, la comida preparada no es la causa del problema, es solo un parche, una consecuencia natural de un estilo de vida frenético.
Tres señales de que tu sistema nervioso está en sobrecarga.
Si te preguntas si lo tuyo es simple cansancio o si estás rozando el burnout, presta atención a cómo responde tu cuerpo ante tareas cotidianas. Aquí tienes tres señales claras:
- Parálisis ante tareas simples: Actividades que antes hacías sin pensar, como doblar la ropa o cocer un huevo, ahora te abruman profundamente. Sientes que requieren una energía monumental que no tienes.
- Irritabilidad desproporcionada: Una pequeña desviación en tus planes (un semáforo en rojo más largo de lo normal, una pregunta inesperada de tu pareja) desencadena una respuesta emocional intensa o ganas de llorar.
- Sensación crónica de apatía: Vives en piloto automático. Los fines de semana ya no son para disfrutar, sino única y exclusivamente para intentar recuperarte y estar funcional para el lunes, sintiendo que nunca llegas a descansar del todo.
Ejercicio práctico: La auditoría de tus decisiones diarias.
Para poner orden a nuestro caos interior, primero tenemos que ver dónde se nos está fugando la energía. Te propongo este ejercicio sencillo:
- Coge una libreta y, durante un día normal, anota todas las decisiones que tomas antes de las 12 del mediodía. Desde "qué desayuno" hasta "cómo le digo a mi jefe que este proyecto va tarde" o "quién recoge a los niños hoy".
- Al final del día, revisa la lista. Marca con un color aquellas decisiones que podrían automatizarse (por ejemplo, tener siempre el mismo desayuno de lunes a viernes o preparar la ropa la noche anterior).
- Marca con otro color aquellas decisiones que podrías delegar real y completamente en otra persona (corresponsabilidad).
El objetivo de este anclaje emocional muy poderoso no es que te sientas peor, sino que valides tu cansancio al ver sobre el papel el enorme trabajo invisible que realiza tu cerebro a diario.
Estrategias para transitar tus emociones de una forma más amable.
Si sientes que este agotamiento domina tu vida, quiero validarte: no eres flojo o floja. Tu sistema nervioso te está pidiendo una pausa a gritos. No tienes que seguir funcionando en piloto automático hasta romperte. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023), los niveles de estrés crónico y ansiedad en la población adulta española no dejan de aumentar, lo que demuestra que esto es un problema estructural, no un fallo personal tuyo.
Permítete buscar atajos. Si un martes necesitas comprar la comida ya hecha en el supermercado porque tu batería social y mental está al 1%, hazlo sin castigarte. Hoy en día, hay excelentes opciones saludables que nos permiten cuidar de nuestro cuerpo sin exprimir nuestra mente. Transitar las emociones de una forma más amable contigo misma empieza por soltar el látigo de la culpa.
Si sientes que la vida va "a toda leche" y que la fatiga por decisión y el agotamiento emocional no te dejan disfrutar de tu día a día, en mi consulta en León y en terapia online trabajo a diario con personas para ayudarles a soltar esa carga mental, gestionar la ansiedad y recuperar el control de su bienestar. Reserva una cita y hablemos.
Cansancio emocional: Cuando "funcionar" no es estar bien
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ESCRITO POR
Judit Merayo Barredo
Psicóloga especializada en ansiedad, estrés y crecimiento personal. Mi objetivo es acompañarte en tu camino hacia el bienestar emocional con herramientas prácticas y un espacio seguro.
Saber más sobre mí →¿El agotamiento domina tu vida?
A veces necesitamos un espacio seguro para poner orden a nuestro caos interior. Si sientes que la carga mental te sobrepasa y vives en piloto automático, estoy aquí para ayudarte.
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